Sábado, 10 de noviembre de 2012

Papá estado

No es mi caso, pero me lo planteo cada día como una posible solución laboral. El autoempleo por de pronto no es una mala salida. En lo personal te permite ordenar tus periodos de trabajo y orientar tu carrera profesional. En un entorno normalizado, en el que no existiesen las contínuas intromisiones del estado y de oligopolios amparados por un sistema viciado, esta sería una salida natural para muchos de los emprendedores de nuestro país.

Por desgracia no nos movemos en un entorno normal. Papá estado regula cómo debemos hacer las cosas, para protegernos. Claro. ¡Ja! Las regulaciones estatales en el ámbito empresarial, incluso las más bienintencionadas, tan solo consiguen beneficiar a los aprovechados, que se subdividen en dos grandes grupos: Plaformas de presión social (sindicatos, partidos políticos, grupos ecologistas) o grandes fortunas (oligopolios de energía, transporte, banca, etc). La muestra de que esto es cierto la tenemos bien cerca. Pese a que las condiciones empeoren día a día los mayores beneficiados (o a quienes la crisis menos afecto, lo que es un enorme beneficio dadas las circunstancias).

En este contexto se tiene que entender la situación del autónomo en España. De verdad que me daba la risa (o ganas de llorar, segúns e mire) cuando la ministra de empleo afirmaba no hace mucho que el número de autónomos estaba creciendo y decía que eso era una buena señal. Buena para las arcas del estado, por supuesto.

¿Y de dónde viene mi resquemor, os preguntaréis? ¿No defienden el liberalismo y por lógica que haya ciudadanos que asuman el riesgo de crear su propio negocio? La respuesta a la segunda pregunta es rotundo sí. La respuesta a la primera es algo más compleja. Veamos,  un autónomo tiene que pagar porque sí 270 euros al mes (aprox.) por su cuota de la seguridad social. Esto ya es un abuso, cuando puedes conseguir seguros privados por 100 euros. ¿Por qué me tienen que obligar a pagar una tasa-impuesto revolucionario para trabaja? Y esto e independiente de que tengas pérdidas o ganancias. Ta-ca-tá. A pagar cada mes. Y si te va mal te aguantas. Además hay que tener en cuenta que muchos autónomos tienen que asumir parte del IVA final de sus productos en forma de más horas de trabajo que no se repercuten a sus clientes (o les pierden), una tasa entorno al 20% sobre los beneficios (sin que haya un suelo que asegure unas ganacias mínimas) y otros gastos burocráticos que seguramente tengan que pasar a terceros, asumir ellos en detrimento del negocio o hacer mal y pagar la multa correspondiente (IVA trimestral y control de las cuentas: mínimo 100 euros al mes de gestor, plan de riesgos laborales, LOPD). En fin una sangría a la que hay que sumar los gastos fijos dereivados de la proia actividad. Muchos autónomos se encuentran con que deben pgar casi tres sueldos al mes: El suyo, los gastos normales del negocio y otro a papá estado. Y así no hay quien pueda.


Publicado por libbertybits @ 17:31  | Liberalismo
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